A lo lejos se podía ver en medio de una arboleda, un palito; era un árbol pálido y seco, no crecía a pesar de que estaba siempre acompañado. Cada día fiel, constante, perseverante y con su mirada triste, Contemplaba el sol, la luna y las estrellas; como queriéndoles hablar. Palito se movía y retor
cía su cuerpecito en la medida que crecía. Una noche de luna llena, él levantaba su cabeza y con gran tristeza lloraba porque quería ser grande y frondoso, volver a tener lo que de él era propio; sus ramas, hojas y tallo. Su corazón lo tenía gravado en un costado de su cuerpecito; donde algunas veces anidaban pajaritos. Palito, lleno de esperanza se puso a pensar, miró hacia los lejos y dijo. -¡Que tonto! -soy muy amado.
Palito desde aquella mañana con gran alegría dijo en voz alta. ¡Oh mamá agua! -Tú que abres tus brazos cada amanecer para dar gracias al creador- eres manantial y dadora de vida- Madre, a veces desean que mueras, aquellos a quienes la maldad los ciega- Gracias mamá agua porque sin ti no tendría sentido mi vida- . Mamá Agua al escuchar lo bien que hablaba de ella y como se expresaba, dijo; -¡Palito, yo no te conocía esas aptitudes!- ¿Cuáles?- Lo que me acabas de decir, eso que salió de tu corazón-. -Yo a veces soy tan simple, sencilla y no se expresarme como tú- Dime palito, escuché que querías ser un gran árbol- ¿Quién te lo dijo?-Nadie, lo susurrabas al viento- ¡Pero lo eres!- Responde mamá Agua- Mira, un árbol no solo es hermoso por su figura, sí, por lo útil que es para la humanidad-. Amigo, quiero contarte algo que marcó mi vida-. Un día llegaron ciertos niños, se posaron muy cerca de mis aguas y formaron campamentos a mí alrededor. Había una arboleda muy hermosa, con jardines florecidos y animales de todas las especies, entre ellas; ardillas, pájaros y golondrinas, donde todas las mañanas llegaban mariposas con sus colores y olores que perfumaban el ambiente natural-. Este grupo de niños, desorientados y curiosos me rodearon, sin medir las consecuencias. Inician la destrucción-:
Arrancaban todas las flores a su paso, las ramas de los árboles eran destrozadas y marcaban con pinzas sus nombres, las mariposas que revoloteaban eran atrapadas en grandes mallas, tiraban las basuras a mis aguas cristalinas y contaminaron todo el paisaje-. -Todo lo que viví me devastó; sufría y lloraba, nadie escuchaba mi lamento, perdí toda mi transparencia, cada vez era más oscura, se alejaron de mí los animales, las plantas que me hacían compañía se secaron-Palito, estos niños tenían un corazón duro, no como el tuyo; blando y dócil-. Interrumpiendo Palito muy conmovido por lo que le cuenta Mamá Agua-. -¡ah¡ Ya comprendo, por eso estoy seco y no puedo crecer- Ella continuando con su relato, procede. -Como si el cielo se confabulara con migo, y reconociera mi sufrimiento, a los pocos días la tierra tembló, produciendo un gran oleada de viento, un ruido estrepitoso en el cielo, uno de los rayos que se producen, cae en un árbol y esto hace que el grupo de niños se asusten mucho y salgan corriendo del bosque-.- Samuel, uno de los niños más curiosos, muy apreciado por el grupo, con su inteligencia entendió que el hecho de hacer daño a la tierra no era lo mejor, tarde o temprano ellos mismos sufrirían las consecuencias y arrodillándose miró al cielo, pide perdón porque sus malas acciones son desgracia para sus vidas. -Salen de nuestro entorno despavoridos y se pierden entre árboles, ramas y el espesor del bosque.
Palito y mamá agua se despiden después de una larga charla, pierden contacto después de unos días en que mamá agua muy dedicada a sus labores extendía sus brazos remojando toda la naturaleza que hay a su paso.- Dandy, Una ardilla que habita por este lugar, muy inquieta, alegre, juguetona, de color café, con sus ojitos brotados y alargados; saltaba ágil mente de rama en rama y acercándose a palito como buscando sombra para protegerse del sol, lo ve muy triste y se dirige a él con ternura. –Hola amigo -¿Porqué sufres?, ¿te veo muy triste?. Palito contento por la presencia de la Ardillita en el valle natural, le contesta; si es mamá agua, está muy mal, comparte algunas palabras con ella y le pide que ayude a mamá Agua a recuperar su caudal y descontaminarla. La Ardilla le responde- tus deseos son órdenes para mi, -sabes que los animales y todos los seres vivos necesitamos
de ustedes-. Buscaré mi gran amiga la iguana que tiene poderes mágicos y guarda en su garganta el néctar purificador, se que ella me puede ayudar, - sin más que decir acude donde ella.- Doña Iguana con su buen humor, amigable y pacífica, se encontraba trepada en un árbol y muy colorida y elegante asomaba su cola por una rama, ve a su amiga la Ardilla que se posa en ella y saludando le pregunta. -¿Qué haces por acá?- La ardilla muy pensativa la mira y le dice.- ¿Quieres acompañarme al Valle Natural?- porque mamá agua y palito necesitan de tu ayuda. - Si vamos, ellos son nuestros amigos, si los podemos ayudar partiremos sin temor y juntos caminando con ligereza llegan al lugar.
Estando allí, la señora iguana se sorprende al ver que el agua ya no corre libremente por el bosque, esta negra y sucia, los árboles secos y sin sus frondosas ramas, poco queda de la belleza de este valle. De inmediato se sumerge con dificultad en la parte interna de mamá agua y mágicamente, se produce un resplandor que ilumina todo el lugar, suelta su néctar purificador que se extiende por las aguas formando remolinos de aguas claras. Entre tanto mamá agua al sentir todo esto, les decía. -No se preocupen muy pronto brotarán de mi muchas e infinitas gotas de agua clara, miraba al cielo con amor y ternura. - Al instante brotan burbujas de agua desde lo más profundo; devolviendo de nuevo el caudal al manantial y convirtiendo sus gotas en agua cristalina. -¿Qué bueno sería guardar una gota de agua de este manantial tan precioso y llevarlo para siempre en nuestro corazón?, comenta maravillada, Dandy-.
Al día siguiente se puede ver en el Valle una cascada que cae con fuerza desde lo alto de la montaña; una bandada de gaviotas, pájaros y golondrinas surcaban los cielos, como celebrando. - Mientras tanto Ardillita y doña iguana observan admirados este espectáculo. - ¡Mamá agua, te felicito!- Comenta Dandy, era lo que estábamos esperando-. -Ella responde, -Felicita a doña iguana - se merece todos los créditos-. - Necesito una gota de tu manantial. -¿Me la puedo llevar?- Te prometo que la cuidaré- ella muy intrigada- ¿Que quieres hacer con mi gota?-. La Ardilla contesta. -Mira mamá es que donde viven los Suricatos se están muriendo, además otros animales vecinos y las plantas por falta de agua-. Ella un poco enojada dice. ¿Qué pasó?- Si tenían las aguas más caudalosas de la región- Lo sé, pero no supieron aprovecharla- la malgastaron de forma innecesaria- la
derrocharon y la contaminaron-. Terminada la conversación les da la gota de agua y se despiden.
La Ardilla con su gotita en una esfera de cristal colgada en su collar, parte con doña iguana, Salen al camino muy contentos.
Transcurren algunos días pasando por un pastizal ven un gran oso y se asustan mucho y les hace correr. Doña iguana no se fija y cae a un pantano, pide ayuda. La Ardilla de inmediato lo hala. Pantano se refiere a ellos.- Discúlpenme por el imprevisto, no soy malo, no les quiero hacer daño-, escúchenme un momento amigos-, les contare mi historia. -Yo era un rio cristalino, joven, hermoso y transparente, los peces de colores les agradaba estar a mi lado. -Un día Jaimito el pescador se sentó,- metió sus pies al rio y tiró una caña de pescar- sacó uno de mis pececitos, esto me dio mucha tristeza-. Jaimito miró hacia el fondo, vio algo que brilla y sacando lo que parece una moneda, la guarda en el bolsillo, se la muestra a su padre Santiago el minero. El se sorprende diciendo, ¡ah, es de oro!. Pasadas algunas semanas, Santiago con sus dragas saca grandes cantidades de tierra produciendo un daño irreparable al ecosistema- yo me sentía cada vez más enfermo, oscuro y pegajoso -Mis amigos no volvieron, muchos murieron, hasta el día de hoy he quedado sólo y triste. -Tranquilo amigo. -Acá tengo a gota de agua, te la compartiré y sin más que decir tiró la gota al pantano, éste se volvió transparente recuperando su forma original. Dando gracias a sus amigos y devolviendo a ellos la gota de agua, se despiden e inician de nuevo su camino a la tierra de Noria donde viven suricatos y hacia donde se dirigen ellos.
Después de haber recorrido por un buen tiempo, doña Iguana y Dandy, ven a lo lejos el bosque y adentrándose en él, les parece muy curioso y dice Ardilla. -Que pasa con éstos árboles- están tan secos y poco frondosos, no son como los de mi hábitat que son reconocidos por su gran tamaño, las plantas siempre se conservan verdes y los jardines florecidos- Doña iguana dice. En mi tierra siempre tenemos agua clara y acá está turbia-. Doña Iguana muy cansada se recuesta en un árbol y se queda dormida, entre tanto Dandy la Ardilla conversa con una rama del árbol que curiosamente se le acerca, Esta se refiere a la recién llegada con expresiones de auxilio- Ayúdanos, ayúdanos, tenemos mucha sed-. -Te cuento, un hombre lleno de ira días antes, se asentó en este lugar, dejó una chamiza encendida y muchos de mis amigos murieron y hoy puedes ver como hemos quedado. Dandy muy conmovido esparce la gota de agua diciendo, esta te refrescará a ti y a los tuyos, cambiará este lugar tan oscuro y triste y al momento pregunta. -¿Dónde está el suricato?-. -Ha muerto-. Doña iguana y Dandy parten sintiendo la ausencia de su amigo el suricato. Entre tanto en el Valle Natural, mamá agua se inquieta y se pregunta.- ¿Qué pasará con mi gota de agua?- en ese momento se acerca uno de los cocuyos que iluminan
la noche y le dice- No te preocupes mamá, a lo lejos puedo ver que están cerca-. Ella agradece la información, y el silencio habitó en aquel lugar. Entrando la media noche los cocuyos iluminan todo el lugar al ver que los amigos de Mamá Agua regresan al valle y traen con ellos la gota de agua que ella tanto extraña. Los aventureros muy complacidos, contemplan el lugar tan maravilloso en el que se ha convertido. Al amanecer muy complacida y alegre, Mamá Agua, Ardilla y Doña Iguana Admiran el toque mágico que surge y resplandece allí. La naturaleza revive, las plantas florecen, las aves regresaron, palito frondoso se refiere a ellos; -Volvió la felicidad,- pero te digo, es comparada con la alegría y amor que tú nos das Mamá- Puedes ver que todos dependemos de ti, por eso damos gracias a todos los que hicieron posible este sueño, esperamos que toda la humanidad sea feliz como lo estamos nosotros y te cuiden para que perdures por siempre y después de observar este espectáculo tan natural, Ardillita y Doña Iguana salen felices de aquel lugar, cantando a viva voz. Agua, agua, gotitas de agua que calmas mi sed, gracias, te damos gracias porque alimentas nuestro ser y palito feliz al escucharlos entona con ellos la canción.
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